miércoles, 9 de septiembre de 2015

“La Casa Doble” y los Nuevos Escribas Topogeodestas…


  “Las dunas de los meridianos.” Collage 25 X 37 Cms. Autor:  Víctor José Guindo Singh.       

 

                                                 Lo que está en tu mente, está de alguna forma también fuera de ella...

 

Las primeras referencias acerca de “Viajeros oníricos” parecen haber sido reportadas por los sacerdotes egipcios conocidos como: “Escribas de La Casa Doble”; el “trabajo” de estos sacerdotes, evidentemente, era compilar y analizar  datos poblacionales acerca de “estados de opinión” y otros; el sistema era sorprendentemente sencillo, se crearon sitios en los templos a los cuales la población en general podía concurrir de forma “gratuita” con el fin de que “se les interpretaran sus sueños”… Cuando el individuo duerme, su inconsciente emerge “liberado” de los mecanismos represores de la conciencia que actúan durante la vigilia y afloran entonces  en forma de sueños o pesadillas los miedos, las culpas, los deseos/expectativas e incluso los síntomas de trastornos somáticos que no se perciben durante la agitada actividad vigil… El pueblo confiaba (y aún confía) en los sacerdotes/consejeros y/o psiquicos y “se abría” con ellos; es decir, “se abrían de boca” porque todo el mundo necesita hablar y cada cual se busca su propio “santo/sabio” viviente para confesarse… Pero también sucedió que entre la población local y los viajeros que llegaban a esos templos desde otras partes (marinos y comerciantes extranjeros) habrían algunos que describían sueños en los que ellos participaban como supuestos viajeros/exploradores en busca de un sitio exclusivo, situado en el entorno de La Gran Pirámide de Giza (lugar acerca del cual ya se ha especulado bastante por lo que una vez más no importaría mucho ni motivaría a mucha gente a añadir una nueva inquietud)...

Por primera vez, hacia la época en la que se buscaba con avidez la Fuente o el Origen del Río Nilo, cierto explorador, anónimo por desacreditado a posteriori, llamó a este sitio: “Las dunas de los meridianos”. Su aydante más cercano, un nativo instruído que luego desapareció (la leyenda sostiene que huyendo de alguna hipotética organización secreta) alcanzó a trasmitir y fijar por tradición oral en una orden tribal de sacerdotes locales la descripción de “Las dunas...” Según  esta descripción, se trataba de un sitio en el cual no sólo emergían de la arena, de forma intermitente en el tiempo, unas grandes “cajas negras” semejantes a edificaciones cerradas sino que el espacio se plegaba sobre sí mismo acercando meridianos o líneas horarias por lo que se podía pasar de la noche al día, al atardecer y luego a la noche siguiente con sólo desandar algunos centenares de metros; los relojes se atrasaban o adelantaban de forma “automática” en estos cercanos cruces de líneas horarias y también podían ocurrir alteraciones de percepción atmosférica del tipo semejante a las auroras boreales. Los viajeros que describieron estos sueños eran incapaces luego de explicar con exactitud de dónde venían antes del sueño en sí, ni recordaban datos de su identidad original por lo que fueron dados por víctimas de algún tipo de embrujo y/o se etiquetaron como esquizofrénicos oniroides según la época...

Se supone que todo esto me lo ha contado una mujer con la que me habría encontrado en una estación de trenes en Kalmar, Suecia; Ella me describió el sitio de una forma tan vívida que me ha costado más trabajo encontrar los materiales a utilizar que componer luego en forma de collage un perfil topográfico  de “Las dunas de los meridianos”... y todo estaría bien y hasta me sentiría afortunado por causa de ese encuentro si no fuera porque nunca he estado en la ciudad de Kalmar, ni siquiera en Suecia;  aunque estuve muy a punto de desplazarme hasta allí por trabajo, así que me acosa la interrogante acerca de si no continúa su propia línea esa del supuesto “destino truncado” y me habría encontrado conmigo mismo (y con Ella) en Kalmar durante algún tipo de “sueño concurrente” que ahora sospecho, circunstancia onírica durante  la cual me enterara, por mí mismo, de lo que ahora participo a los de este Plano... En cuanto a Ella, mi confidente de Kalmar, recuerdo que estaba totalmente desorientada, ni siquiera recordaba su propio nombre y yo sentía que, más que tratar de ayudarla, debía “regresar” cuanto antes, por mi propio bien, al Aquí y Ahora que actualmente habito... 

(Short Story/Testimonio, Autor: Víctor José Guindo Singh) 






jueves, 3 de septiembre de 2015

La puerta que abre a un espacio cerrado.






“Escalera a Nada.” Collage 29 X 30 Cms. Autor Víctor José Guindo Singh.






Identifica su propia mano en la subjetiva del avance hacia el picaporte de la puerta de pino (es una puerta del tipo usado en interiores) de manera que cree confirmar el encontrarse dentro de una edificación... La luz que ilumina débilmente el recinto parece caer como pedacitos de un polvo amarillo mostaza desde un techo virtual, en apariencia inexistente... En el reducido local apenas si hay espacio para una mesa monosoporte y una silla de igual tipo... Encima de la mesa, un grupo de hojas Formato A4 meticulosamente dispuestas unas sobre otras; en la primera de arriba se puede leer en letras Times New Roman Cursivas, Tamaño de Fuente 11:



Papeles en blanco

la tinta al dorso.



... Voltea la hoja y, en efecto, parece estar entintada en toda la superficie del revés... En la cara expuesta de la hoja que le sigue se puede leer a su vez, en igual tipo de letra que la anterior...:



Silencio en la planicie blanca

el ruido negro

como al dorso de La Luna...



... Voltea esta hoja y ve el entintado denso tanto en el revés de la volteada como en la cara expuesta de la que le sigue; la levanta y lo que ve es un espejo donde puede leerse en letras idénticas a las anteriores...:



La sombra como en la imagen muda

en la pintura del espejo...



... intenta verse detrás de las letras pero no percibe imagen alguna... Levanta la hoja-espejo que se pliega como el papel y apenas lo hace le deslumbra la luminosidad que viene desde el rectángulo Formato A4 donde debía estar otra de las hojas del grupo que va dejando de serlo... cuando recupera la visión, lee en la superficie indefinida que tiene delante...:



La luz del destello

el silencio de la sombra

la música oscura

la voz fantasma...



... instintivamente mira hacia atrás y ve su sombra reflejada en ese "algo" que ha dejado de ser pared sin dejar de percibirse al tacto como un sólido; su sombra mueve la boca y entona una canción que nunca antes había escuchado pero que le resulta inexplicablemente familiar... Se da la vuelta y acciona el picaporte interior de la puerta para regresar por donde debe haber llegado; en el vano de la puerta, ahora tapiado, se lee en letras Times New Roman Cursivas, Tamaño de Fuente 22:



El eco del ruido color oscuro...



... Se sienta en la silla y se dispone a esperar el tiempo que sea necesario; después de todo, SABE que siempre ha estado soñando que se mueve exactamente en el punto medio que marca un hipotético avance desde ningún sitio hacia ningún lugar...

(Short Story, Autor: Víctor José Guindo Singh)
  








jueves, 6 de agosto de 2015

La LLave.


“Policiaco”...  “Recollageado” y enmarcado en  formato 30 X 40 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh. 
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La llave.

Hoy  he vuelto a la casa que heredó mi padre del suyo, donde vivimos todos antes de que me internaran en aquel colegio de monjas; he ido con mi abuela y hemos encontrado sobre la mesa una llave que  no sabíamos cuál puerta abriría... Después de hurgar por toda la casa, mi abuela ha descubierto un falso suelo en el armario de la habitación donde murió el abuelo paterno, esa misma habitación donde mi padre no dejaba entrar a nadie; debajo del falso suelo hay un cajón que se abre con esa llave; dentro del mueble vacío, en el fondo, estaba esta foto donde aparezco junto con mi mamá y mi hermano... él murió de tifus hace dos años; nunca le volví a ver, me lo comunicaron en el colegio... mi madre también ha muerto de tuberculosis en la cárcel; hace apenas dos meses que también me lo han comunicado y, de igual forma, nunca más le volví a ver...

-Abuela, cuéntame qué sucedió ¿tú lo sabes?...

-Sí; tu madre me dijo que Julia, La Espiritista, le convenció de que tu padre tenía una amante y también la convenció de que tenía que matarle para venganza y para hacerse con cierta llave de un cofre donde supuestamente se guardaba una considerable cantidad de  dinero mal habido... le dijo en cuál casa estaría esa noche de luna nueva tu padre; le indicó que tenía que vigilarle y que, al salir, debía de golpearle desde atrás en la cabeza, quitarle la llave, coger el dinero y marcharse a toda prisa con ustedes, bien lejos... pero quien salió de la casa esa noche y tu madre le mató  fue el marido de Julia...  La Espiritista se marchó luego; dicen las malas lenguas que para reunirse con tu padre de quien algunos ya sabían que era su amante...

-¿Entonces, mi padre  se habría marchado antes de que todo sucediera?...

- No, a tu padre no se le volvió a ver precisamente  desde la misma noche en la que tu madre mató al marido de Julia...

Epílogo.

El rastro de Julia Ramírez Soto, "La Espiritista",  se pierde en un cementerio municipal a dos mil doscientos veinte y cinco kilómetros de distancia de los hechos que se narran, en una tumba donde reposan los restos de una mujer extranjera de 111 años de edad que murió de tifus dos años atrás. Sobre la losa de la tumba hay una lápida de mármol con un epitafio en Hebreo que dice:  

"Las llaves casi siempre abren al silencio de los rehenes."

(Short Story, Autor: Víctor José Guindo Singh.)





domingo, 12 de julio de 2015

Atalayas del viento mudo...

"Atalayas del viento mudo..." Collage 25 X 30 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh.


I
Acuarela al carboncillo.

En alabeo de Sabana
huyen espantados los grises
de la luz que los devora
como el Olvido…

La Penumbra urde islas…:
sierpe de silencio que rosca la tarde
y acecha la traza del relámpago…

Aúllan los sueños;
se oyen silbos de líneas en el aire…!

La magia destila del marco;
unge tabiques, anega el suelo…:
Colma el inquieto paraje de Casa.


II
Paisaje Fantasma.

Encima de la arena verde
El Ángel del Ocaso
no trae la noche consigo,
y el aire huye a las alturas
dejando, sobre el suelo, espirales de silencio...

No hay nubes en el cielo de vidrio.

Flota, en sus burbujas,
el perfume secreto de las flores
con pétalos de agua:
Sentirlo es mudarse, en la memoria,
desde el sueño equivocado...


III
Paisaje habitado.

Un color disipa un sueño…:
Coágulos del tiempo surcan el Límite
y posan en la piel de la Asechanza…
Los espacios reptan, combados,
en el anhelo de la huida…

Al Sur del vacío
los amantes se beben su lengua
flotando en el ardor de sus colleras…

Llueve una niebla arbórea
y la Trama sopla el fruto
por la secreta galería de un fulgor.

Al entrar, cabalgo un verso en Cuerda…;
mágico animal que pasta instantes
sin perturbar la siesta del Olvido…

(Poemas, Autor: Víctor José Guindo Singh)




domingo, 5 de julio de 2015

Portal con lunas y espejos...



"Portal con lunas y espejos..." Collage 25 X 28 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh.


I
Mujer-Pez.

Recluso, como en el vidrio...;
en mis manos , las pompas de tu aliento.
Espiral de la imagen al deseo...:
Hacia el fondo...

¿Para qué respirar, entonces?

Cuando un disco de fulgor
se eternice de nuevo en lo grave de las horas
habrá ya tiempo a un Reino del aire...


II
La Luna enmudecida.

No se sabe cuántos días
La Luna pasa de Nueva
sin salir de su negro disco de silencio...:

Si acaso la vergüenza
del cristal plata mentido
en la promesa de plenitudes
le selló el rostro...

Lobos, amantes y vampiros
aúllan, suspiran y aletean entre sombras,
penitentes de esperanza...;
su tiempo es un instante detenido
en la memoria del último gélido destello...


III
Paisaje nocturno.

Voy por calles polvorientas
donde el aire, mudo, flota fiero...

Torbellinos de recuerdos
rasgan las paredes y el asfalto
a la luz, fría,
de las Lunas de vidrio...

Los muros se pliegan hacia adentro
y parten su masa en las esquinas;
ocultan el calco de siluetas
que viven en su sombra...

Ecos de tibios estertores
hienden el vaho de la calle,
y huyen de invisibles cuerpos de alcoba...

Después, Silencio...:
por el polvo de las calles y su luz me habré perdido...


IV
Piraña.

Cerámica de Ángel Laborde Wilson.

Luna morada y secreta;
se ha escondido en mi agua dulce...:

Aguijones arqueados por el peso de su agobio
trepan en línea por el cuerno...
Al lomo, la boca como vulva dentada...;
de maquillaje, un sol ciego por mejilla...

Hembra voraz de toda fusente,
tus ojos ven que te pregunto:

¿Dónde irá a parar, si huye en tu apetito,
la carne de mi sexo...?


V
Acuarela  de Regino Rodríguez Boti.

Palmar de azufre
en el infierno de la ciénaga...
Un lago de sangre
crece en la espera de un ojo
que se ha dormido...

La Luna hace mutis
envuelta en el musgo de las sombras
y hélitros de grillo ungen su anhelo
en saliva de ranas...

Las otras entidades
se han marchado...


VI

Acuarela de Regino Rodríguez Boti.

Danza de La Luna y La Serpiente
En lúdicro ritual de sus amores...

La sombra y El silencio también juegan
a ocultar alguna sangre,
algún aullido...

Sopla sobre la vela;
En este rincón no anida El Rayo
ni se cierne El Sol Nocturno...:

Sólo reposa,
                        espera...


VII
Crónica de La Noche y El Relámpago.

Acuarela de Regino Rodríguez Boti.

Un Dragón adormece
sobre el estruendo plata
de La Noche desnuda...

Llueve sangre
en el frío silencio
del color ausente...

Tímida,
La Luna espía una calma
que miente su retorno...

¿A dónde van las sombras
flotando en los instantes
que vierten por el marco...?
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(Poemas, Autor: Víctor José Guindo Singh.)
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miércoles, 1 de julio de 2015

El Caracol.


"La metadelgada línea gris." (Collage "de arena", 30 X 40 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh)


(...)
...  El más profundo eco palpita en  toda  la estructura  y  emerge  intermitente,  llamándolo...  Se  arrolla, lanzándose  a  las  vueltas interminables y  descendentes  de  la espiral  cónica...; extiende alternativamente  las  extremidades, marcando  en  las paredes los diferentes compases de  cada  nuevo giro...  Se adentra en el silencio y la oscuridad hasta  que  sus llagas  comienzan  a sentir el alivio que les  produce  la  sabia aplicación  de cristalinas viscosidades secretas...  Las  paredes circulares  van reduciendo cada vez más su diámetro hasta que  el avance  le resulta imposible; el conducto queda obstruido por  su propio  cuerpo... Saborea la quietud y reposa; entonces duerme  y se  sueña un gigantesco ente abisal, eterno, solitario;  envuelto en  la  tibieza  y  humedad de un útero  maternal  que  nunca  lo parirá... En algún lejano horizonte, alguien cabalga un reloj...; el  péndulo  oscila sus vaivenes sobre  dos  enormes  tambores... Despierta  sobresaltado y reorganiza, instantáneamente,  toda  su tenacidad  existencial... Y fluye, aullando, hacia el  insondable resquicio helicoidal que tiene por delante.

... Hincando  la arena enmohece su  herrumbre  un  péndulo, inmóvil en el sueño perezoso de un viejo relojero.
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(Fragmento de la Short Story: "El Caracol." perteneciente al Cuaderno de Cuentos del Libro aún inédito: "La Noche de Los Relámpagos." Autor: Víctor José Guindo Singh.)









lunes, 29 de junio de 2015

Hora de luz en los recintos superiores...



"Hora de luz en los recintos superiores..." Collage 30 X 40 Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh.



I
Ondean tus bocetos
al soplo de un perfume
hincados a paredes de luz
en las secretas galerías del Tiempo...

Rezuma por mis dedos
la antigua romanza de tu piel...

Gime la memoria
al evocar destellos de húmedo filo...


II
No estoy bajo la sombra,
floto y fluye en mí la savia
donde renuevo...

Despierto en el verde fulgor de las hojas
junto al aire...;
o en la tibia humedad de la tierra.
Mi piel es la corteza,
por los nudos veo.

El horizonte es un anillo
en torno al árbol,
y el tenue murmullo de la savia
me viaja en un eco apacible:

...”El Viento gira en las nubes,
trae por la cintura al Agua”...


III
Torbellino de nácar:
Sorbes mi aliento.
En murmullo de sombras
envuelves el Origen...

Bailarina de ápice;
tornas la Curva de tu gracia
en sosegada furia...

Sierpe del Color,
mi mano y mi cuerpo te buscan...:

Tibia cáscara de luz...


IV
Cada minuto rota inverso
en el perfume de una espira de relámpagos...

Tu ojo, en éxtasis,
sueña el deleite de un anhelo
y urden tus labios, sin abrirse,
los arpegios de la lira de fruta...

Caracola de la añoranza,
vienes del Arcano de la noche
a posarte en mi desvelo...


V
Quiero irme despacio
en un ritual perfecto
al musgo que florece
tu jardín en la sombra...

Andaremos los sitios
al dorso de La Luna:

plantaremos silencios
y algún verso con pétalos
para pasto de bestias
que clavaran sus dientes
en tus ansias secretas...

(Poemas; Autor: Víctor José Guindo Singh.)









domingo, 28 de junio de 2015

El páramo de Las Sacerdotisas...


"El páramo de La Sacerdotisa." Collage 21 X 27  Cms. Autor: Víctor José Guindo Singh.


I

Apresura el paso

en el círculo infinito
de las dunas deshabitadas...

La mano por visera,
elije...:
El desierto húmedo
o seco...?

El mar, a cuál
lado de la mano? ...

El hacha es sólo una metáfora
del viento
antes de clavarse en el árbol...

II
... porque estarás donde esté tu mente...:

a la vuelta del sueño,
entre la espuma
que respira algún saurio
florecido...

Estrujas de seguro tu piel
en el esmalte de algún fetiche
que confundes con alguna escultura
de minutos que se avientan
como ceniza,
en alguna noche que te inventas
para mal vivir algún pasado aún por darse,
o entre la pérfida
maraña de alguna selva
habitada por bestias
de algodones como aquellos
de azúcar en los circos de antaño...

No creo que algún Caballero
de los que tampoco ya hay
en estos días
te rescate de esos palacios como torres
de mermelada amarga...

y así, la arena de tus relojes de cristal
roto
es lamida por el viento
y untada a remotos muros...

... o quizás habites alguno
de  esos megalitos
hermosos pero incapaces de explicarse
en  sí mismos...

Nada mejor que la piedra
para atesorar silencios mudos...
  
III
Sería un hipócrita

si absuelvo la inocencia,
si de tanto inocente
no llegue a ser bandido...

(Poemas, Autor: Víctor José Guindo Singh.)